Fundación privada sin fines de lucro mercantilista; de carácter Educativo, Formativo, Investigativo y Preventivo, que se sustenta en la libertad, la dignidad y racionalidad integral de la persona a través de la escogencia, provisión, acceso, disfrute e intercambio de bienes y servicios de calidad y al consumo responsable.
sábado, 29 de julio de 2017
lunes, 24 de julio de 2017
CONSUMIDORES Vs USUARIOS
Se define en nuestra Legislación
todo lo que tiene que ver en el acceso a los bienes y servicios, a la persona
que consume los mismos, como Usuario; ahora cual es la diferencia entre esta y
la de Consumidor. Los Venezolanos y Venezolanas fuimos en América
Latina en consumo hasta el 2008 generadores de US$5.906 por persona mensuales, más del doble que Perú y
Colombia y que fuimos el cuarto País hasta esa fecha aproximadamente en consumir
bienes de consumos de primera necesidad o no, datos más recientes elaborados por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).
Sin embargo nos seguimos
llamando usuarios, pero consumidor es también el que necesita acceder a los
bienes y servicios con la finalidad de satisfacer las necesidades familiares y
personales; pero una cosa es ser consumidor de lo que necesitamos y podemos
adquirir, y otra muy distinta ser consumista. El consumista irresponsable no
solo daña a sus finanzas si no también al ambiente a la naturaleza, porque a
mayor consumo mayor cantidad de basura o desechos sólidos y mayor despilfarro
en el uso de los recursos naturales utilizados para la producción.
Todo está en la
responsabilidad que tiene la persona en el comportamiento y en la sensatez para adquirir los productos. Sin embargo, aunque los peligros económicos de
la dependencia excesiva de bienes de consumo nutren a la desigualdad social, esto
como un apéndice a toda la problemática que genera ser consumidor o usuario en
el acceso a los bienes y servicios.
Hemos sido una economía de
puerto por muchos años desde la muerte del General Gómez (expresidente de
Venezuela) hasta la actualidad, el cual se deslumbra en un futuro en la no
dependencia del petróleo causante este del consumismo despilfarrador en la cultura
venezolana. Y como cambiamos el chip de usuarios a consumidor, “que es el mismo
ciego pero con diferente cachimbo”, en primer lugar a cuidar nuestras finanzas
que bien desbastadas están, en segundo lugar en cuidar el ambiente y a la
naturaleza y en tercer lugar a apostar más a lo hecho en Venezuela que lo hecho
en el exterior; sin quitar méritos al derecho que tiene toda persona en
adquirir “lo que se le venga en ganas” (frase mexicana) fruto del esfuerzo de su
trabajo.
Como Fundación llamamos a la
sensatez en la adquisición a los bienes y servicios para el futuro de nuestros
hijos y toda la dependencia familiar descendente que nos toca cuidar, al
consumo responsable para satisfacer verdaderamente las necesidades en el uso y
disfrute de la inversión y del consumo.
domingo, 23 de julio de 2017
LA BASURA UN MAL DE LOS VENEZOLANOS
Cada venezolano genera de 0,9 a 1,3 kilogramos
de basura a diario, por lo que cada 24 horas se producen un aproximado de 21
mil toneladas de desechos sólidos, que termina promediando un total de 8
millones de toneladas de residuos anualmente. De esa trágica cifra, se recicla
menos del 10% de los materiales reutilizables que se descargan en los más de
350 vertederos de basura a cielo abierto, los cuales acumulan, queman y
contaminan toda la desidia ambiental, ocasionada por la ignorancia de los 30
millones de venezolanos que atiborran las calles de la geografía criolla.
Desayunamos, almorzamos y cenamos, pero ¿Dónde
termina el cartón de huevos, la botella de Coca-Cola y la lata de atún?
Compramos, vendemos y regalamos, pero ¿Dónde termina la colilla del cigarro, la
lámina de anime y los vidrios del embutido? Leemos, jugamos y rezamos, pero
¿Dónde termina el papel periódico, las hojillas de afeitar y los test de
embarazo? Lloramos, reímos y soñamos, pero ¿Dónde termina el envase del cloro,
el envoltorio de las galletas y las conchas de las frutas? Trabajamos, dormimos
y envidiamos, pero ¿Dónde termina el pañal desechable, los discos compactos
rayados y la mugre de las uñas? Nacemos, crecemos y morimos, pero ¿Dónde
termina el pote de champú, el tetra pack de la leche, las jeringas del
hospital, el baúl de los recuerdos y las bujías oxidadas?
La respuesta es muy sencilla. Toda la basura
venezolana termina aglutinada en una genérica bolsa negra de plástico, que se
deposita en el genérico contenedor de basura frente a nuestro domicilio,
esperando que las agujas del reloj marquen la impuntual llegada del genérico
camión compactador, que trasladará con gritos industriales todos los desechos
sólidos hasta el genérico vertedero a cielo abierto, para que de generación en
generación se repita la misma errática historia de abuso ambiental.
¿Por qué somos tan sinvergüenzas? Vivimos
destruyendo el entorno biofísico que albergamos, y nos quedamos calladitos ante
el gran ecocidio que perpetramos en la oficina, en el hogar, en las plazas, en
los parques, en las playas y en las aceras del país. La irracionalidad
ecológica de la población venezolana, demuestra la carencia de Educación
Ambiental en la formación académica que reciben los niños en sus colegios
públicos y privados, la falta de Cultura de Reciclaje que golpea la cabeza
hueca de los venezolanos, y la negativa de los gobiernos de turno en aplicar la
normativa legal que priorice la práctica del conservacionismo.
Pero, ¿A qué normativa legal nos estamos
refiriendo? Será a la fantasmagórica "Ley de Gestión Integral de la
Basura", que coexiste con las ratas que habitan debajo de las capas de
residuos sólidos en La Ciénaga, en El Rodeo, en la Paragüita, en La Bonanza, en
El Tocuyo, en Cerro de Piedra, en Potrerito, en Requena, en San Josecito, en
Zaragoza, en El Piache, y en el resto de los laberintos venezolanos de
aniquilación ambiental, mejor conocidos como rellenos sanitarios, vertederos o
botaderos de basura.
Recordemos que los mencionados laberintos del
ecocidio, NO fueron, NO son y NUNCA serán la respuesta ecológica efectiva para
alcanzar el desarrollo sostenible y sustentable de los pueblos. ¡No te engañes!
Los rellenos sanitarios NO representan un "mecanismo técnico eficaz"
para disponer de la basura urbana. Si lo dudas, puedes releer el primer párrafo
de nuestro artículo de opinión y sacar tus propias conclusiones. La verdad, es
que los rellenos sanitarios son improvisadas áreas naturales demarcadas con
estratégicos vocablos políticos, que por desgracia, jamás terminan
recolectando, clasificando y llevando la basura hasta los centros autorizados
de reciclaje, donde se aprovecharían los materiales orgánicos e inorgánicos de
los desechos, en aras de su reutilización como materia prima para la
fabricación de nuevos productos de bajo impacto ambiental.
Por el contrario, en Venezuela estamos
acostumbrados a quemar la basura en horas de la madrugada, desprendiendo un
huracán de cenizas tóxicas que maltrata la calidad del aire y provoca
enfermedades respiratorias a las personas que las inhalan, pues esas sustancias
nocivas para la salud se retienen por largo tiempo en el Medio Ambiente.
Imagina que se incinera el mercurio de una bombilla dañada, con el poliestireno
expandido de una vieja maqueta escolar, la cual se filtra con la espuma
alcoholizada que quedó atrapada en las botellitas de las cervezas, y acabó
sulfatándose con las pilas alcalinas usadas por la camarita digital.
Si admitimos que la irresponsable quema de
basura a cielo abierto, se efectúa los 365 días del año en diferentes
localidades de nuestro país, podemos entender el colosal círculo vicioso en el
que nos hallamos inmersos. Además, estamos dañando la capa vegetal de los
ecosistemas, propiciando la entrada furtiva de familias que viven en estado de
indigencia, y acrecentando la plaga de roedores, aves carroñeras e insectos que
llegan hasta los centros urbanizados en los que vivimos, originando una crisis
epidemiológica que afecta a todos los estratos sociales.
Seamos sinceros, la solución del escollo
socio-ambiental presentado, va más allá de eliminar el vertedero de Cambalache,
de La Guásima o de Palo Negro. Lo que enfrentamos desde hace tres décadas en
Venezuela, es una asfixiante tendencia consumista en la sociedad venezolana,
que no le interesa en absoluto el destino de su fatal consumismo, porque son
piltrafas humanas disfrazadas de inteligentes profesores universitarios.
No importa si son niños, adultos o ancianos.
Los venezolanos no tienen la suficiente madurez intelectual, para reconocer la
importancia del Medio Ambiente y ayudar con el cuido de la hermosa Gaia. Hay mucha
terquedad en la sien del pueblo. Así como tenemos la voluntad de pasar horas en
la cola de un supermercado para comprar Harina Pan, también podríamos pensar en
reciclar el envoltorio después de comer las sabrosas arepas. Así como tenemos
la voluntad de insultarnos todos los días por ser escuálidos o revolucionarios,
también podríamos pensar en reciclar los componentes electrónicos del televisor
obsoleto. Así como tenemos la voluntad de casarnos, procrear hijos por capricho
y divorciarnos luego de nueve meses, también podríamos pensar en reciclar la
montaña de basura que compartimos en la luna de miel.
Odiamos el reciclaje, porque desde la infancia
nos dijeron que la basura no se toca, pero sin darnos cuenta, nos convertimos
en basura al no tocar el reciclaje. La gente piensa que la basura desaparece
como por arte de magia frente a sus ojos, y no existen razones para sentir un
mínimo de remordimiento. Me llama la atención que la mayoría de las personas,
siempre lanzan con furia los desperdicios en el pipote de la basura. Lo hacen
de mala gana, con mucho enojo y de forma brusca. Nadie quiere sacar la basura a
la calle, porque genera fastidio, pena y vergüenza.
Pero, fuimos nosotros quienes compramos todos
esos productos que atosigaron al carrito del supermercado, y los pagamos con la
tarjeta de débito, de crédito o en efectivo. Fuimos nosotros quienes cocinamos,
comimos y usamos esos alimentos adquiridos en la tienda por departamento.
Fuimos nosotros quienes saqueamos el empaque de McDonalds con las hamburguesas,
los refrescos y las papas fritas. Pese a ello nos preguntamos: ¿Por qué después
del festín consumista ya nadie quiere responsabilizarse de la basura producida?
¿Será que pasamos de ángeles a demonios? ¿Será que somos cómplices
inconscientes de la barbarie ecológica que ampara al siglo XXI?
Tras mi primer viaje astral a través de los
confines galácticos, entendí que el planeta Tierra es un majestuoso orgasmo
cósmico y que la vida es el mejor sueño en la historia del Universo. Vayas a
donde vayas, te sorprenderás al ver que la Tierra es el único refugio seguro
para la existencia humana, ya que reúne las condiciones idóneas para custodiar
el transcurrir de nuestra efímera vida. Por eso comprendí que los Seres Humanos
estamos en deuda con la Pachamama, y debemos conllevar un modus vivendi que
priorice el resguardo de los recursos naturales, y permita una favorable
interacción con su sagrada biodiversidad.
Hace un par de semanas, observaba las grandes
películas de factura iraní que transmite el canal HispanTV. Dicho canal de
televisión, se esfuerza por transmitir filmes inéditos llenos de enseñanzas,
moralejas y reflexiones que abren la mente y el corazón de los espectadores. Me
gustó mucho la película llamada "El Barrendero", que invita a meditar
sobre el desastre ecológico que exterioriza el saturado planeta Tierra, desde
un enfoque cómico, irónico y melodramático. Allí se pone de manifiesto los
prejuicios sociales que existen alrededor de la recolección de la basura, el
doble discurso de los gobernantes que se cargan de demagogia para conseguir más
votos del pueblo, y la indiferencia de la ciudadanía que se transforma en los
mejores títeres del aberrado show circense.
Hagamos una extrapolación del filme "El
Barrendero" con la "Ley de Gestión Integral de la Basura" que
ostenta nuestra querida Venezuela desde el año 2010. En su contenido teórico se
incluye 18 veces la palabra "Reciclaje", por lo que a continuación
emplazaremos el marco conceptual de la referida ley ambiental, con la realidad
holística que se ciñe en las venturosas calles del tricolor patrio.
En el artículo 6 concerniente a las
Definiciones, se establece que el Reciclaje es un "proceso mediante el
cual los materiales aprovechables segregados de los residuos, son
reincorporados como materia prima al ciclo productivo". Vale aclarar, que
el reciclaje requiere de un trabajo mancomunado entre los organismos públicos,
la empresa privada y las ONGs, para cumplir con la sinergia ambiental de la
regla de las 3rs (reducir, reutilizar y reciclar).
En el artículo 15 que abarca las Competencias,
se afirma que el Consejo Nacional de Gestión Integral de los Residuos y
Desechos, tendrá la función de "promover la producción y consumo de bienes
y servicios de forma ambientalmente responsable, a fin de procurar su
reducción, reutilización, recuperación y reciclaje de residuos sólidos"
Aquí empezamos con el carrusel de la discordia.
¿Usted conoce al supuesto Consejo Nacional de Gestión Integral de la basura?
¿Se ubica en Venezuela o en Uzbekistán? ¿Será un ente gubernamental plagado de
zombis de ultratumba o de corruptos burócratas? Más leña al fuego,
"promoverá el consumo de bienes ambientalmente responsables". El día
que finalmente designen al equipo laboral de ese bendito Consejo, estoy seguro
que todos sus esclavos capitalistas tendrán su Blackberry, su Iphone 6, su
Galaxy S5 y su Sony Vaio "Made in China".
En el artículo 29 que atañe a la
Corresponsabilidad, se señala que "las personas naturales y jurídicas
concurrirán dentro de los límites de su responsabilidad, en el manejo adecuado
de residuos y desechos sólidos, a los fines de valorizarlos mediante programas
que garanticen su recuperación, reutilización, Reciclaje, transformación o
cualquier otra acción dirigida a obtener materiales aprovechables o
energía".
¡WHAT! Tal vez los señores y las señoras que
redactaron la longevidad de la ley, pecaron de ser dulces palomitas blancas
incapaces de tener malicia en sus cuerpos. ¿Concurrirán dentro de los límites
de su responsabilidad? Ni la gente verde y silvestre ni el sector productivo
venezolano, van a comprometerse por voluntad propia con la cadena del
reciclaje. Nos duele reconocerlo pero es la purita verdad. Si no son amenazados
con el pago de unidades tributarias, con muchísimas horas de servicio
comunitario, con la privación de libertad o con cualquier otra artimaña legal,
pues jamás van a decidirse a valorizar los materiales que consumen a diario.
En el artículo 35 se especifican los Programas
de Retorno de productos de consumo masivo, indicando que "las personas
naturales y jurídicas responsables de la importación, fabricación o
distribución de mercancías o productos de consumo masivo que generen residuos
sólidos, deben contar con programas de retorno para la recuperación de sus
residuos, incluyendo los mecanismos de devolución o depósito equivalente, acopio,
almacenamiento y transporte, que garantice su reutilización en la cadena
productiva o su efectivo Reciclaje".
¡Dios! Todo el mundo sabe que a los
supermercados, abastos y demás comercios venezolanos, lo único que les importa
es cumplir con la máxima de vender, seguir vendiendo y vender muchísimo más.
Nunca piensan en el destino de los potes de la leche en polvo, en los envases
del aceite de girasol, ni en el vidrio de las compotas para los niños
¿Programas de retorno para la recuperación de sus residuos? Los dueños de los
supermercados sólo quieren recuperar el poder adquisitivo de sus hiperactivos
clientes, para que compren las "25" horas del día en un frenesí de
consumismo. Lo que hagan con los residuos, es harina de otro costal. Jamás se
responsabilizan por el bienestar del Medio Ambiente, siendo bastante iluso
creer en los cuentos chinos de la ley.
En el artículo 36 se menciona la Información a
los consumidores, precisando que "las personas naturales y jurídicas,
responsables de la importación, fabricación o distribución de mercancías o
productos de consumo masivo, deben asegurar que los mismos cuenten con la
adecuada identificación e información a sus consumidores, que faciliten el tipo
de manejo dentro del programa de retorno o Reciclaje". En el artículo 37,
se continúa la fantasía legislativa alertándose que "sólo podrá utilizarse
símbolos y textos indicativos de reutilizable o reciclable, cuando el programa
de Reciclaje respectivo esté disponible al público".
Dígame una cosa ¿Usted conoce algún programa de
retorno de materiales que se encuentre activo en su supermercado favorito? Es
cierto que muchos productos de consumo masivo, exhiben una imagen que insta a
depositar el artículo en un contenedor de basura o a reciclarlo en un centro de
acopio. El gran inconveniente, es que esa información gráfica se halla
escondida en el empaque del producto. Con alevosía, las transnacionales colocan
el símbolo ecológico de forma muy pequeña, casi imperceptible e ilegible para
la vista del consumidor tradicional. Ellos saben que nadie va a leer ni a
practicar el reciclaje. Los propietarios de los supermercados venezolanos
también se lavan las manos, y asumen que todo está explícito en la etiqueta de
los productos, por lo que no se sienten aludidos ante el semejante enredo
socio-ambiental causado.
En el artículo 38 se delimita el Uso de
Material, puntualizando que "los fabricantes de envases y envoltorios,
especialmente, los contentivos de productos de consumo masivo inmediato, deben
manufacturarse con materiales que faciliten su retorno, reutilización,
biodegradabilidad o Reciclaje efectivo".
Por mi experiencia, he visto que los envases de
los jugos de naranja Yukery, que la leche descremada con el sello socialista de
Lácteos Los Andes, que el Ice Tea de Lipton, que los vasitos del yogurt Mi Gurt
y que la malteada de chocolate Centrolac, siempre terminan aglomerándose en las
principales calles, avenidas y aceras del país. No sé si esa basura citadina
sea parte de las ingeniosas campañas publicitarias de las marcas comerciales,
pero puedo asegurar que la Naturaleza tarda de 5 a 100 años en biodegradar todo
el plástico y el cartón que se mezcla con tintas, aluminios y pulpa de
celulosa.
En el artículo 42 dedicado al Programa de
Minimización y Segregación, se cita lo siguiente "los generadores de
grandes volúmenes de residuos y desechos sólidos, deberán contar con programas
de minimización y segregación en el origen, convenidos con la autoridad
municipal competente, para insertarlos en los programas y proyectos de retorno
y Reciclaje"
¡WOW! Quienes escribieron la ley estaban un
poco obsesionados con los rebuscados programas de retorno y reciclaje, que
dicho sea de paso, NO existen en los suelos de Venezuela. Ya se esfumaron cinco
años desde la aprobación de la Ley de Gestión Integral de la Basura, y vemos
que sólo se atreve a decir "Deben", "Debes" y
"Debe". Pero lo triste, es que no hay nada en la ley que se deba
estar cumpliendo en la actualidad ¿Convenir con la autoridad municipal competente
para reciclar? Ningún alcalde, concejal, diputado o funcionario público de
Venezuela, se toma cinco minutos de su vida para reciclar una fracción de lo
que consume. Este es uno de los artículos más irrealistas de todo el
surrealista reglamento expuesto.
En el artículo 53 conexo a los Sistemas de
Aprovechamiento, se describe que "el aprovechamiento de residuos es el
proceso mediante el cual se obtiene un beneficio de los residuos sólidos, como
un todo o parte de él. Se consideran sistemas de aprovechamiento de residuos
sólidos, el Reciclaje, la recuperación, la reutilización y otros que la ciencia
y la tecnología desarrollen". Todos los días se aprende algo nuevo. Hoy
aprendimos qué es el aprovechamiento de residuos y cuáles son los sistemas de
aprovechamiento de residuos sólidos. ¡Enhorabuena!
En el artículo 57 se detalla el Plazo para el
cumplimiento de los objetivos, revelando que "el Ministerio del Poder
Popular con competencia en materia ambiental, establecerá los plazos para
cumplir con los objetivos de reducción, retorno, reutilización y Reciclaje, sin
perjuicio de lo dispuesto en los respectivos planes de gestión y manejo
integral de los residuos y desechos sólidos". Se agradece que no hayan
invocado textualmente al eclipsado Ministerio del Ambiente (Minamb), pues como
muchos saben, desde el 2014 ese ministerio fue "fusionado" en el
nuevo y confuso Ministerio del Poder Popular para Vivienda, Hábitat y
Ecosocialismo. De todas formas, en Venezuela no se ha establecido ningún lapso
de tiempo ni a corto ni a largo plazo, para cumplir con la práctica de las 3rs
(reducir, reutilizar y reciclar).
En el artículo 74 vinculado a las
Responsabilidades de Manejadoras Habituales, se acuerda que "las personas
naturales o jurídicas que se dediquen a la construcción y demolición de obras
civiles, tala y podas de árboles o cría de animales, serán responsables de
poner a disposición del público los programas de retorno, acopio, depósito y
transporte de los residuos, para que se realice la recuperación, reciclaje o
eliminación"
Yo no creo que los guarimberos leyeron el
artículo 74 de la Ley de Gestión Integral de la Basura, antes de talar y quemar
más de 5000 árboles patrimoniales en el año 2014. Tampoco creo que los miles de
escombros que revientan las paredes venezolanas por tanta infraestructura
urbanística, se pongan a disposición del público para su posterior recuperación
o reciclaje. Aunque realmente los escombros si son eliminados, ya que terminan
sedimentando las aguas del Lago de Maracaibo, del río Guaire, del Lago de
Valencia, del río Limón o del río Chama.
En el artículo 81 se decretan los deberes de
las personas, quienes tienen que "participar en los programas de reducción
de residuos y en los programas de reciclaje de envases, empaques y afines.
¿Usted ha participado en esos divertidos programas ecológicos? En el artículo
106 se sitúan los incentivos económicos y fiscales que estarán sujetos a
"apoyar los planes y proyectos en materia de reciclaje de residuos,
propuestos y desarrollados por los pueblos, comunidades indígenas y comunidades
organizadas. Nos preguntamos ¿O a la gente no se le prende el coco o la ley oye
pero no escucha a nadie? En el artículo 110, se asevera que "las
autoridades competentes podrán apoyar mediante incentivos económicos o
fiscales, a las acciones propuestas en la recuperación de materiales y en el
reciclaje efectivo, siempre que mejoren los parámetros de calidad ambiental y
sanitaria. Nos volvemos a preguntar ¿O a la gente no se le prende el coco o los
gobiernos oyen pero no escuchan a nadie?
En el artículo 120 se plantean las infracciones
graves, que serán sancionadas con multas de entre 101 y 199 Unidades
Tributarias, para las personas que "no se ajusten a los cronogramas de
adecuación para minimizar la generación de residuos, no utilicen los programas
de retorno y reciclaje efectivo, o usen los símbolos de los programas de
reciclaje sin pertenecer a ellos" Creo que más de 30 millones de
venezolanos quedaron en el limbo con esas bizarras cláusulas.
Y en el artículo 121 se explican las
infracciones gravísimas que serán sancionadas con multas de entre 200 y 300
Unidades Tributarias, para las personas que "coloquen en el mercado
nacional envases con una concentración de sustancias, materiales o compuestos
que excedan las características de peligrosidad esperadas, impidiendo los
procesos de reciclaje". A su vez, se penará a quienes "importen,
produzcan, distribuyan o comercialicen productos de consumo masivo, en
recipientes que no estén acogidos a un programa de acopio para su
reciclaje". Pero, ¿Quién puede asegurarnos que esas sustancias peligrosas
y esos recipientes ilegales no están llegando hasta la mesa de los venezolanos?
Como vimos a lo largo y ancho del informe, la
"Ley de Gestión Integral de la Basura", es una auténtica letra muerta
digna de ser la carroña de los cuervos del diván. Es un inacabable bla bla bla
que no genera un cambio de timón positivo a favor del Medio Ambiente. Es apenas
un numerito resplandeciente en la gaceta oficial, que se escapa por la puerta
de atrás debido a la terrible realidad ambiental que sufre Venezuela.
El 90% de los hogares venezolanos, no separa la
basura doméstica desde la fuente, ya sea por desconocimiento, conformismo o
porque saben que el camión compactador del aseo urbano, se encargará de mezclar
todos los residuos y estropeará la tarea del reciclaje. Los estados venezolanos
con mayor grado de contaminación por Residuos Sólidos Urbanos (RSU) engloban a
Distrito Capital, Miranda, Carabobo, Zulia, Bolívar, Anzoátegui, Falcón, Aragua
y Nueva Esparta. Hoy por hoy, Venezuela se ubica entre los 5 países de
Latinoamérica con mayor generación de basura per capita, junto a México,
Brasil, Argentina y Chile.
La tendencia negativa en Venezuela se agudizará
en los próximos 10 años, a causa de la acumulación de basura electrónica
generada por dispositivos móviles, por la expansión de la chatarra de
automóviles y cauchos en terrenos baldíos, por el desaprovechamiento de la
minería urbana para frenar la tasa de desempleo, por la no masificación de
centros de reciclaje que sean fácilmente localizables por el pueblo, por la no
comercialización de productos fabricados 100% con materiales reciclados, y por
la falta de diversificación de la matriz energética, que castigará con fuerza
al horizonte ecológico del país, incrementando los niveles de polución por
dióxido de carbono, metano y azufre.
Nuestra única recomendación a la Revolución
Ecosocialista, es que se olvide de los infructuosos planes pilotos del pasado,
y ataque el problema de la basura con la práctica obligatoria del reciclaje por
medio de ordenanzas municipales. En esta oportunidad, NO será suficiente con el
altruismo de las Brigadas Ambientales, con las esporádicas jornadas sabatinas
de recolección de residuos que organizan las ONGs, ni con las trilladas charlas
conservacionistas que llegan a los centros educativos bolivarianos.
¡Es muy fácil resolver el conflicto! El día que
a los venezolanos se les quite un centavito de sus alcancías, por no clasificar
los residuos que consumen a diario en sus casas, ya verán como se pondrán las
pilas y empezarán a ejercitar la Cultura de Reciclaje por voluntad propia, para
recuperar ese sagrado centavito que perdieron de sus alcancías.
Desde nuestro cibermedio Ekologia.com.ve, te
pedimos que NO seas cómplice del delito ecológico perpetrado, y recapacites
sobre tu responsabilidad socio-ambiental con el futuro del planeta Tierra.
Aprendamos de los pueblos originarios, que viven felices sin los billetes del
egoísmo. Ojalá y el reciclaje ya no sea un tema tabú en Venezuela, y se
convierta en el sendero de luz por recorrer. (Tomado de Aporrea por: Carlos Fermin)
viernes, 21 de julio de 2017
INCERTIDUMBRE
Según algunos conceptos
recogidos a través de la web y diccionarios ojeados, parece ser que es el
estado de una duda y dificultad para prever un pronóstico futuro, sin embargo la perplejidad que sobre un asunto
o cuestión se tiene predominándose antes la confianza o la creencia en la
verdad de un determinado conocimiento, habrá una clarísima dificultad a la hora
de efectuar un pronóstico sobre el futuro. No obstante el sentimiento
absolutamente opuesto a la incertidumbre es la certeza.
Cuando alguien tiene certeza
de algo es porque existe a priori un conocimiento seguro y evidente de que algo
es cierto, hay pruebas irrefutables y un estado de cosas que lo confirman como
cierto. Es diferenciar por ejemplo de lo bueno o lo malo; de lo dulce o lo amargo.
Pero que pasa en este País
(Venezuela), que la incertidumbre se ha apoderado de nuestra economía por
ejemplo cuando vemos conceptos parecidos a través de las leyes cito y
diferencio; entre especulación e inflación o acaparamiento y escasez allí es
donde viene la falta de conocimiento para detectar cual es el uno, y, cuál es
el otro. Si acertamos que es inflación o acertamos que es especulación según nuestras
leyes, porque esta última se puede atribuir que este editorial está especulando
sobre el tema.
Si bien en el contexto
económico-jurídico que mencionamos, la incertidumbre suele ser una problemática
recurrente y por ello decidimos que la incertidumbre puede aparecer en
cualquier otro orden de la vida y siempre será el estado de duda, de
desconfianza el que determinará esa sensación de falta de certidumbre o
certeza.
Por otro lado, por
incertidumbre también se suele llamar a la inseguridad que un gobernante le pueda
dar a su Pueblo en experimentar tras determinado mejoramiento del cambio de vida,
de la transformación del Estado o de la transformación que se le pueda dar al
contrato social ya establecido mediante mecanismos de mejoras o actualización,
cuando ya ese contrato social se había blindado con un plan para la patria.
Incertidumbre es también
expresión que se manifiesta en desconocimiento acerca de un evento futuro, pudiendo
implicar una previsibilidad imperfecta de los hechos, es decir, un evento en el
que no se conoce la probabilidad de que ocurra determina situación de mejora
para una Nación, más aun cuando no nos dan cuentas claras y proyectos que
puedan significar certeza y credibilidad para nuestro futuro.
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65 REFRANES Y DICHOS VENEZOLANOS Y SU SIGNIFICADO 65 refranes y dichos venezolanos, producto de las diversas mezclas de culturas ...


