Se define en nuestra Legislación
todo lo que tiene que ver en el acceso a los bienes y servicios, a la persona
que consume los mismos, como Usuario; ahora cual es la diferencia entre esta y
la de Consumidor. Los Venezolanos y Venezolanas fuimos en América
Latina en consumo hasta el 2008 generadores de US$5.906 por persona mensuales, más del doble que Perú y
Colombia y que fuimos el cuarto País hasta esa fecha aproximadamente en consumir
bienes de consumos de primera necesidad o no, datos más recientes elaborados por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).
Sin embargo nos seguimos
llamando usuarios, pero consumidor es también el que necesita acceder a los
bienes y servicios con la finalidad de satisfacer las necesidades familiares y
personales; pero una cosa es ser consumidor de lo que necesitamos y podemos
adquirir, y otra muy distinta ser consumista. El consumista irresponsable no
solo daña a sus finanzas si no también al ambiente a la naturaleza, porque a
mayor consumo mayor cantidad de basura o desechos sólidos y mayor despilfarro
en el uso de los recursos naturales utilizados para la producción.
Todo está en la
responsabilidad que tiene la persona en el comportamiento y en la sensatez para adquirir los productos. Sin embargo, aunque los peligros económicos de
la dependencia excesiva de bienes de consumo nutren a la desigualdad social, esto
como un apéndice a toda la problemática que genera ser consumidor o usuario en
el acceso a los bienes y servicios.
Hemos sido una economía de
puerto por muchos años desde la muerte del General Gómez (expresidente de
Venezuela) hasta la actualidad, el cual se deslumbra en un futuro en la no
dependencia del petróleo causante este del consumismo despilfarrador en la cultura
venezolana. Y como cambiamos el chip de usuarios a consumidor, “que es el mismo
ciego pero con diferente cachimbo”, en primer lugar a cuidar nuestras finanzas
que bien desbastadas están, en segundo lugar en cuidar el ambiente y a la
naturaleza y en tercer lugar a apostar más a lo hecho en Venezuela que lo hecho
en el exterior; sin quitar méritos al derecho que tiene toda persona en
adquirir “lo que se le venga en ganas” (frase mexicana) fruto del esfuerzo de su
trabajo.
Como Fundación llamamos a la
sensatez en la adquisición a los bienes y servicios para el futuro de nuestros
hijos y toda la dependencia familiar descendente que nos toca cuidar, al
consumo responsable para satisfacer verdaderamente las necesidades en el uso y
disfrute de la inversión y del consumo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Comenta todo lo que quieras siempre guardando un margen de respeto, a la brevedad te estaré leyendo.