EL Estado Docente
El
doctor Luis Beltrán Prieto Figueroa, llamado Maestro de América, vierte en
estas páginas el concepto hoy en día vigente de Estado docente, que debe ser
conocido y discutido en el ámbito educativo latinoamericano.
La
naturaleza política de la educación es “la que determina el deber y el derecho
del Estado a ocuparse de la educación de una sociedad. los filósofos de la
antigüedad griega como Platón (República; Leyes) y Aristóteles (Política);
siglos después, ya en la Ilustración, eatas tesis fue expuesta por Montesquieu
(El espíritu de las leyes) y La Chalotais (Ensayo de educación nacional); ya
hacia los siglos XIX y XX la tesis de la conveniente y necesaria intervención
del Estado fue expuesta por el filósofo Fichte (Discursos a la nación alemana)
y por John Dewey (Democracia y educación), filósofo y pedagogo cuya influencia
se extiende en el tiempo hasta hoy”.
El
siglo XXI, que ofrecerá recursos sin precedentes tanto a la circulación y al
almacenamiento de informaciones como a la comunicación, planteará a la
educación una doble exigencia que, a primera vista, puede parecer casi
contradictoria: la educación deberá transmitir, masiva y eficazmente, un volumen
cada vez mayor de conocimientos teóricos y técnicos evolutivos, adaptados a la
civilización cognitiva, porque son las bases de las competencias del futuro.
Simultáneamente, deberá hallar y definir orientaciones que permitan no dejarse
sumergir por las corrientes de informaciones más o menos efímeras que invaden
los espacios públicos y privados y conservar el rumbo en proyectos individuales
y colectivos.
La
educación para el siglo XXI, debe dar respuestas pertinentes a las exigencias
de una civilización cognitiva o del conocimiento, en la que la preeminencia de
las Ciencias jugará un factor determinante.
La
formación de valores es otro campo en el que la educación debe actuar para
permitir al hombre tomar la decisión adecuada en el uso de las Ciencias, de
acuerdo un concepto o concepción de sí mismo, de la sociedad y de la
convivencia con los otros seres vivos y con el mundo natural y físico. En ese
mismo sentido, los autores, sostienen que: la educación debe estructurarse en
torno a cuatro aprendizajes fundamentales, que en el transcurso de la vida
serán para cada persona, en cierto sentido, los pilares del conocimiento:
aprender aprehendiendo a conocer: es decir aprender los instrumentos de la
comprensión; aprender a hacer: para poder influir sobre el propio entorno;
aprender a vivir juntos: para participar y cooperar con los demás en todas las
actividades humanas; por último, aprender a ser: un proceso fundamental que
recoge elementos de los tres anteriores. Estas cuatro dimensiones de la
educación, propuestas por los autores ya citados, pretenden establecer una base
consensual para la orientación del sistema educativo. Sin embargo son muchos
los factores que influyen en lo educativo como alcanzar metas en la búsqueda
del consenso de la educación para la civilización humana.
El
proceso de enseñanza, busca entre otras finalidades la formación de valores y
el cambio conceptual como paradigmas de enseñanza-aprendizaje articulados a la
cultura, y en el que intervienen como mediadores el currículo y los contextos
agregados escolares y extra-escolares.
Evidentemente,
la formación de los seres humanos supone no solamente, la capacidad de razonar
y comprender los significados de los procesos culturales de la humanidad, sino
además es educarse en valores y sentimientos los cuales expresan con nitidez lo
específico de lo humano y lo social. Este proceso sistemático de educación, en
la medida que se acerca y alcanza, las metas de la formación integral del
individuo como ser social y espiritual que busca interpretar la realidad,
expresa valores de calidad.

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