domingo, 28 de mayo de 2017

EL ESTADO DOCENTE


EL Estado Docente




El doctor Luis Beltrán Prieto Figueroa, llamado Maestro de América, vierte en estas páginas el concepto hoy en día vigente de Estado docente, que debe ser conocido y discutido en el ámbito educativo latinoamericano.
La naturaleza política de la educación es “la que determina el deber y el derecho del Estado a ocuparse de la educación de una sociedad. los filósofos de la antigüedad griega como Platón (República; Leyes) y Aristóteles (Política); siglos después, ya en la Ilustración, eatas tesis fue expuesta por Montesquieu (El espíritu de las leyes) y La Chalotais (Ensayo de educación nacional); ya hacia los siglos XIX y XX la tesis de la conveniente y necesaria intervención del Estado fue expuesta por el filósofo Fichte (Discursos a la nación alemana) y por John Dewey (Democracia y educación), filósofo y pedagogo cuya influencia se extiende en el tiempo hasta hoy”.
El siglo XXI, que ofrecerá recursos sin precedentes tanto a la circulación y al almacenamiento de informaciones como a la comunicación, planteará a la educación una doble exigencia que, a primera vista, puede parecer casi contradictoria: la educación deberá transmitir, masiva y eficazmente, un volumen cada vez mayor de conocimientos teóricos y técnicos evolutivos, adaptados a la civilización cognitiva, porque son las bases de las competencias del futuro. Simultáneamente, deberá hallar y definir orientaciones que permitan no dejarse sumergir por las corrientes de informaciones más o menos efímeras que invaden los espacios públicos y privados y conservar el rumbo en proyectos individuales y colectivos.
La educación para el siglo XXI, debe dar respuestas pertinentes a las exigencias de una civilización cognitiva o del conocimiento, en la que la preeminencia de las Ciencias jugará un factor determinante.
La formación de valores es otro campo en el que la educación debe actuar para permitir al hombre tomar la decisión adecuada en el uso de las Ciencias, de acuerdo un concepto o concepción de sí mismo, de la sociedad y de la convivencia con los otros seres vivos y con el mundo natural y físico. En ese mismo sentido, los autores, sostienen que: la educación debe estructurarse en torno a cuatro aprendizajes fundamentales, que en el transcurso de la vida serán para cada persona, en cierto sentido, los pilares del conocimiento: aprender aprehendiendo a conocer: es decir aprender los instrumentos de la comprensión; aprender a hacer: para poder influir sobre el propio entorno; aprender a vivir juntos: para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas; por último, aprender a ser: un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores. Estas cuatro dimensiones de la educación, propuestas por los autores ya citados, pretenden establecer una base consensual para la orientación del sistema educativo. Sin embargo son muchos los factores que influyen en lo educativo como alcanzar metas en la búsqueda del consenso de la educación para la civilización humana.
El proceso de enseñanza, busca entre otras finalidades la formación de valores y el cambio conceptual como paradigmas de enseñanza-aprendizaje articulados a la cultura, y en el que intervienen como mediadores el currículo y los contextos agregados escolares y extra-escolares.

Evidentemente, la formación de los seres humanos supone no solamente, la capacidad de razonar y comprender los significados de los procesos culturales de la humanidad, sino además es educarse en valores y sentimientos los cuales expresan con nitidez lo específico de lo humano y lo social. Este proceso sistemático de educación, en la medida que se acerca y alcanza, las metas de la formación integral del individuo como ser social y espiritual que busca interpretar la realidad, expresa valores de calidad.

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