lunes, 26 de junio de 2017

QUIENES SON JÓVENES



He querido comenzar con este título extraído de un libro estupendo del Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa con título  “Joven Empínate” el cual el relata el problema de los desajustes juveniles y las consecuencias que ha traído la globalización, pero no estamos exentos los adultos en cierto modo de esta, donde los valores tradicionales tales como el respeto, la integridad, confianza, honestidad, compromiso, responsabilidad entre otros, están siendo sustituidos en la mayoría de las sociedades por otros basados en el individualismo.
Esta aseveración se desprende del avance de los resultados de la Encuesta Mundial de Valores (World Values Survey) de 2000, que fue presentado por Juan Diez Nicolás, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense, y José Ramón Torrentosa, catedrático de Psicología Social de la misma universidad. Basados en la economía de subsistencia, están siendo sustituidos por otros valores que tienden a enfatizar el individualismo y la medida que la población se beneficia de mayores niveles de seguridad personal y económica.
El nuevo sistema de valores, adoptado en mayor medida por los más jóvenes y los de mayor nivel educativo, pone más énfasis en la calidad de vida, en las relaciones personales, en el individualismo, en la tolerancia y en la auto-expresión, y tiende a desprenderse de los valores de autoridad, motivación de logro, y en general de los valores que caracterizaron a la sociedad industrial, entre ellos los valores religiosos tradicionales. "La mayor parte de las poblaciones desarrollan un sistema de valores dirigido a la satisfacción de sus necesidades básicas.
Por supuesto estos valores servían para orientar la conducta de cada individuo y que esta fuerza reguladora ha ido perdiendo vigencia sin que se tenga una alternativa para el joven que va en ascenso. Se pudiera decir que se es joven por el simple impulso del sentimentalismo, por el principio propio de la justicia enmarcada en los impulsos por lograr tal aseveración de lo que es la vida, se es joven cuando tienes la necesidad de dar sin nada a cambio, cuando la voluntad de ayudar está por encima de la mezquindad, en fin, son tantas características el ser joven, que esto sería una historia sin fin.   
Dice El Maestro “Cada edad conserva rasgos de la anterior en sus manifestaciones, nadie puede decir cuando termina una y comienza la otra, lo cierto es que el periodo de una generación dura quince (15) años es decir de los quince a los treinta años el cual Ortega Gasset habla de las dos etapas del hombre de cero años hasta los treinta representadas por el cual el individuo se ocupa para crecer y entrar en la faceta de competitividad. Y la segunda representada desde los treinta hasta los sesenta años donde el hombre se hace dueño de sí mismo es la etapa dela ilustración o la creatividad.  

   

viernes, 16 de junio de 2017

EL VALOR DE LAVIDA




Que hay con los contratos sociales, en cada País del mundo menciona asegurar el derecho a la vida a través de los Derechos Humanos. Pero el concepto es muy amplio, pero quien quiere la vida. Será acaso que es una costumbre sin saber el valor de verdad de lo que significa,  no hay respeto por un árbol, por un animal y menos por el ser humano. Quiero advertir que esto no es política, simplemente observo como a diario en el mundo hay menos derechos por vivir donde la globalización juega un papel muy importante para que este flagelo se institucionalice, la vida es una vida con sentido y con valores. Los valores como la generosidad, la bondad, la sabiduría, la integridad o la valentía nos hacen humanos. Todo el sufrimiento que padecemos nos lo causamos nosotros mismos y los unos a los otros, por causa de la falta de valores humanos que permiten la extensión de la codicia, la maldad, la envidia, el rencor. Tras cada vulneración de los derechos humanos hay alguien que hizo incumplimiento de sus deberes o valores humanos. Hasta que no comprendamos esto, nada cambiará. Y, para que cambie, tenemos que comenzar por cambiar cada uno de nosotros, cultivando lo mejor de nosotros mismos para ofrecerle a los demás.
La epidemia de depresión, ansiedad, trastornos psicológicos y hasta suicidio que sacuden a esta mal llamada sociedad de consumo debería invitarnos a reflexionar sobre el valor de la vida y lo que verdaderamente necesitamos para una vida plena y dichosa. Nada debe valorarse más que la vida humana, de la misma manera que no hay justificación para que un ser humano se considere superior a otro. Sin embargo, nos encontramos inmersos en un sistema deshumanizante que otorga valor a las personas por el dinero, posesiones o logros.
Pero que es la vida, se interpreta todo lo que nos rodea plantas, animales y los humanos es en el latín donde se encuentra el origen etimológico proceden del vocablo vita, que a su vez emana del término griego bios. Es la capacidad de nacer, crecer, reproducirse y morir, en este sentido, la vida es aquello que distingue a hombres, animales y plantas.
“Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir”.
Gregorio Marañón (1887-1960) Médico y escritor español


jueves, 15 de junio de 2017

RESILIENCIA EN NUESTROS TIEMPOS






Aquí en Venezuela, en los últimos quince (15) año se ha vivido a una presión psicológica y económica por nombrar las dos principales, sin embargo nuestra raza es única ya que vemos desde otros matices los problemas que nos acongojan. Pero a medida que se ha ido agudizando la situación noto y el Metro de Caracas es uno de los indicadores de la sociedad más acertada para dar una estadística y conocer en el estado anímico en el cual nos encontramos, la especulación vs inflación, el acaparamiento vs escasez y otros ilícitos como la usura, la estafa (bachaquerismo) de productos esenciales para la vida, para la manutención la cual estas similitudes de terminología están llevando a las familias Venezolanas a la confusión,  a la desesperanza, a la rabia y decía que el metro de Caracas es el termómetro para medir toda estas consecuencia de síntomas debido a la falte de alimentarse.
La mayoría de los habitantes de este País son Católicos pues creemos en Dios Jesús, con el permiso de otras religiones estamos apegado a ese ser tan maravilloso que todo lo puede, y que nos guiará  a salir de este atolladero; también podemos recomendar que nos apeguemos a la Resiliencia. Y que es esto, “es la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento”. Los especialistas afirman que está vinculada a la autoestima, la Resiliencia implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.   
Y cómo podemos ser más resilientes: a) La Resiliencia no es una cualidad innata, b) La Resiliencia es algo que todos  podemos desarrollar a lo largo de la vida, c) las personas resilientes no nacen, se hacen. Y sobre las características más significativas que aquí puedo brindarle a través de nuestra investigación es que:
 Las personas que practican la Resiliencia:
Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. El autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos. De esta manera pueden trazarse metas más objetivas que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas.
Son creativas. La persona con una alta capacidad de Resiliencia no se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que ya nunca a volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil, saca lo precioso.
Confían en sus capacidades. Al ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo les caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda.
Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. A lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos desmotivan, pero las personas resilientes son capaces de ver más allá de esos momentos y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo aprender yo de esto?
Practican el mindfulness o conciencia plena. Aún sin ser conscientes de esta práctica milenaria, las personas resilientes tienen el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en el aquí y ahora y de tienen una gran capacidad de aceptación. Para estas personas el pasado forma parte del ayer y no es una fuente de culpabilidad y zozobra mientras que el futuro no les aturde con su cuota de incertidumbre y preocupaciones. Son capaces de aceptar las experiencias tal y como se presentan e intentan sacarles el mayor provecho. Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su capacidad para asombrarse ante la vida.
Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista. Las personas resilientes son muy objetivas, saben cuáles son sus potencialidades, los recursos que tienen a su alcance y sus metas, pero eso no implica que no sean optimistas. Al ser conscientes de que nada es completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los aspectos positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan un optimismo realista, también llamado optimalismo, y están convencidas de que por muy oscura que se presente su jornada, el día siguiente puede ser mejor.
Se rodean de personas que tienen una actitud positiva. Las personas que practican la Resiliencia saben cultivar sus amistades, por lo que generalmente se rodean de personas que mantienen una actitud positiva ante la vida y evitan a aquellos que se comportan como vampiros emocionales. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que les puede sostener en los momentos más difíciles.
No intentan controlar las situaciones. Una de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e inseguros. Sin embargo, las personas resilientes saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no tengan el control.
Son flexibles ante los cambios. A pesar de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.
Son tenaces en sus propósitos. El hecho de que las personas resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen.
Afrontan la adversidad con humor. Una de las características esenciales de las personas resilientes es su sentido del humor, son capaces de reírse de la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. La risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.
Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. Cuando las personas resilientes pasan por un suceso potencialmente traumático su primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes de la importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.        






miércoles, 14 de junio de 2017

QUE ENTENDEMOS POR NACIÓN

Que entendemos por Nación 



Preguntando al azar a personas de a pie en un boulevard que entendían por nación, no fueron más de veinte pero creo solo seis (6) acertaron de forma muy coloquial pero dieron con la idea. Una de las obligaciones que tiene FUNDAOLBIS es llevar la formación, la enseñanza que el Ciudadano y la Ciudadana tengan cultura y sean poseedores de las mismas, así pues Nación, palabra que proviene del latín y que significa “nacer”, es una comunidad entre seres humanos con ciertas características culturales compartidas en un mismo territorio y de allí el Estado. Una nación también es una concepción política, entendida como el sujeto en el que reside la soberanía de un Estado.
Por otra parte, el concepto como en la actualidad lo entendemos nació a fines del siglo XVIII cuando comenzó la Edad Contemporánea y se empezaron a elaborar las primeras ideologías  sobre qué es una nación y cómo tiene lugar en movimientos políticos. Estos nacen en los períodos de Ilustración (movimiento de renovación intelectual, cultural, ideológica y política como resultado del progreso y difusión de las Nuevas Ideas) y, más precisamente, con la Revolución Francesa y luego la Americana.
No se puede definir una estructura o características de una nación, es la interpretación de vivencias, experiencias, conocimientos y signos es una forma de ser estar en un punto del esquema imaginario de globo terrestre, rodeados de textos, monumentos, obras de arte, historia que transformamos en fenómenos vivos conformada en una unidad entre recuerdo, consentimiento y voluntad común del presente de allí gran parte del sentido del patriotismo. Si bien la nación es una realidad dinámica, tiende a mostrarse como fija, permanente, inmutable. Esta es una herencia del historicismo.
La nación es el resultado de una escritura cotidiana que registra el advenimiento de lo memorable, y los pueblos “no son simples hechos históricos o parte de un cuerpo político patriótico. Son también una compleja estrategia retórica de referencia social”. De este modo se establece una especie de competencia transnacional en la que las naciones buscan situarse en el mejor puesto del escalafón internacional para así poder enarbolar la bandera discursiva de la identidad. En base a esto se configura un lenguaje literario que permite hablar a la memoria y a sus referencias históricas para así edificar modelos culturales determinados. Asimismo, mediante estrategias de identificación cultural e interpelación discursiva, la nación se construye culturalmente como narración en los sujetos inmanentes de relatos sociales y literarios, creándose una forma de afiliación grupal y textual.
De todo lo expuesto surge el nacionalismo que no es únicamente la efervescencia que puede observarse en algunas comunidades; es también sus posibilidades de liberación suprimidas y sus contradicciones aún no resueltas. La negación de esa realidad subsiste utópicamente, remitiéndola a las futuras generaciones.



miércoles, 7 de junio de 2017

PASOS PARA PENSAR EN POSITIVO



Pasos para Pensar en Positivo

La mayoría de nosotros mantiene una conversación mental constante. Nos hablamos a nosotros mismos durante todo el día y, desafortunadamente, muchas veces estas "conversaciones internas" son negativas. A menudo están marcadas por culpa sobre el pasado, o preocupación por el futuro. Esta negatividad puede destruir cualquier indicio de esperanzas que pudiéramos tener sobre alcanzar nuestros sueños.
Nuestras acciones están basadas en nuestros pensamientos. Si cambiamos la forma en la que pensamos, podemos comenzar a cambiar las acciones que tomamos. El ser humano siempre busca el crecimiento personal; tanto sea financiera, emocional, física o espiritualmente. Practicar conversaciones internas positivas nos puede ayudar a comenzar con acciones que nos lleven a grandes resultados.
A continuación pasos para lograr una conversación interna positiva, y reemplazarlas por pensamientos que los motiven a mejorar.
1. Eliminar la charla negativa
El primer paso es darnos cuenta. Va a ser difícil realizar un cambio para pensar en positivo sin conocer íntimamente a los pensamientos que están en nuestra cabeza. Hace poco me sorprendí al descubrir emociones fuertes reprimidas causadas por pensamientos negativos que había tenido hacía menos de 10 minutos. Sin ser consciente, hubiera llevado esta angustia y enojo conmigo. Al ser consciente de mis sentimientos, pude verlos y lidiar con ellos.
Una charla negativa habitual incluye el "no puedo". Cuando te dices a ti mismo "no puedo" o "es demasiado difícil", estás creando resistencia. Un bloqueo mental como este te impide hacer cosas en las que podrías triunfar.
Cada vez que te encuentres diciéndote "no puedo...", para la pelota y desafíate a ti mismo con "¿por qué no puedo?". Los estudios demuestran que la mayoría de los genios se vuelven las personas que son por hacer un montón de trabajo difícil. Entonces, si queréis ser exitoso necesitas empezar a decir "Yo puedo" mucho más seguido.
Un buen método que encontré útil es decir "Cancelar Cancelar" cada vez que me encuentro diciendo algo negativo sobre mí mismo, tanto sea mental como verbalmente. Este método funciona si sinceramente tenéis el interés de pensar en positivo.
2. Afirmaciones positivas
Las afirmaciones son expresiones positivas de un resultado o meta deseada. En general son expresiones cortas, creíbles y focalizadas. Al repetirlas a lo largo del tiempo abrimos nuevos caminos en nuestro subconsciente, creando la posibilidad de un nuevo orden de pensamientos.
Un paso importante al repetir afirmaciones es que se deben leer las afirmaciones a voz alta y con sentimiento. El leerlas simplemente nos ayuda al menos que realmente sintamos lo que decimos.
3. Crear guiones positivos
Una cosa que podrás observar es cuán fácil le resulta a tu mente generar pensamientos negativos basados en otros pensamientos negativos. Este nunca termina, sino que va aumentando el drama cada vez más, de manera que te limita.
Invéntate una historia positiva, motivadora que fluya como el guion de una película. Visualiza la situación. Construí la historia con un final positivo; mientras más tiempo te la puedas contar, mejor. Mejor todavía si puedes hacer una historia que cuente cómo se cumplen todos tus objetivos. Cuando lo hagas, comenzarás a internalizar tus metas y sueños, como si fueran algo que ya lograste.
4. Reemplazar influencias negativas por positivas
Es importante identificar factores externos negativos en tu vida que estén limitando tus pensamientos. Por ejemplo, tu estado mental puede intoxicarse si estás con amigos y personas que son negativas. Si no tienes el cuidado suficiente, vas a comenzar a adoptar sus pensamientos como propios. Por lo tanto, estas alerta a influencias negativas. Si viene de amigos, limita tu exposición a esos pensamientos lo más que puedas. También, evita discutir tus planes con personas que no alientan y te ayudan en tus sueños y objetivos.
En cambio, rodéate de los pensamientos y acciones de las personas que te motiven. De estar poco inspirado y desmotivo, vas a pasar a sentirte positivo y más completo en el interior. Esta energía positiva de la que te rodeas va a comenzar a mejorar tus charlas internas también.
5. Mensajes en tiempo presente
Te podes encontrar apabullado con todas las cosas que necesitas hacer para cumplir tus objetivos. Simplemente puede parecer demasiado esfuerzo, demasiado complicado el lograr el éxito que tanto querías. Así, tu mente se atrapa en unas sinceras de preocupaciones.
Lo que puede ayudar es concentrarse en los pasos que podes tomar en el presente. Si te encuentras trabado, reflexiona: "¿Qué puedo hacer justo ahora?". Cambia tu charla interna, dejando la ansiedad del futuro y pasando a tomar acción sobre el presente. No puedes controlar lo que ocurra en el futuro, pero si podes tomar los pasos necesarios ahora que te permitirán tener un mejor mañana. Tomar estos pasos requiere focalizar tus pensamientos en el Hoy y Ahora.
6. Controlar los miedos
El miedo es a menudo lo que nos aleja del éxito. Tener miedo de tomar riesgos por miedo a perder la seguridad que gozas ahora. Tratas de convencerte que estás feliz en tu estado actual cuando, en realidad, no lo estás. Tu yo interior puede sonar positivo en un intento de mentirte a ti mismo. Pero de alguna manera, sabes que te estás engañando.
Pregúntate cuáles son tus miedos. ¿Qué es lo peor que pueda ocurrir? Toma un enfoque de paso-a-paso para analizar tus miedos, y fíjate si hay alguna forma de ver las cosas más positivamente. Cuando confrontas a tus miedos, muy a menudo vas a darte cuenta que el peor escenario no es tan malo como creías. De hecho, los beneficios del cambio suelen justificar el riesgo.
7. Disfrutar los buenos momentos
Es mucho más fácil tener una actitud positiva si te focalizas en los buenos momentos de tu vida en lugar de en los malos. Si bien es inevitable que tengas desafíos y problemas, tienes que recordarte que la vida consiste de altos y bajos, y que los buenos tiempos se forjan a través de los malos.
Por lo tanto, elegí llenar tu mente con imágenes y pensamientos positivos. Hacerlo un hábito consciente. Para empezar, si puedes estar agradecido de lo que tienes en la actualidad, tu charla interna va a comenzar a cambiar y alinearse con esa sensación de alegría. Un estado de agradecimiento ayuda muchísimo a tu mente.
Conclusión

Reemplazar las conversaciones internas negativas por una actitud positiva no es algo que vaya a ocurrir de repente. Si tu mente ya está acostumbrada a pensar negativamente, por supuesto que te va a llevar tiempo y esfuerzo. Sin embargo, si a menudo te encuentras luchando, sin poder cumplir tus objetivos y tirándote a menos, entonces deberías hacerte de valor y comenzar el proceso de cambio.

martes, 6 de junio de 2017

SÍNDROME DE BURNOUT

Síndrome de Burnout


El síndrome de Burnout fue declarado en el año 2000 por la Organización Mundial de la Salud como un factor de riesgo laboral por su capacidad para afectar la calidad de vida, salud mental e incluso hasta poner en riesgo la vida.
Usualmente se describe como una forma inadecuada de afrontar el estrés crónico, cuyos rasgos principales son el agotamiento emocional, la despersonalización y la disminución del desempeño personal. En Países centroamericanos se han realizado pocos estudios para determinar la incidencia del síndrome de desgaste en personal médico, los cuales han contado con muestras pequeñas y han arrojado porcentajes que van desde el 20% hasta el 70%.
El síndrome de Burnout (SB) o también conocido como síndrome de desgaste profesional, síndrome de sobrecarga emocional, síndrome del quemado o síndrome de fatiga en el trabajo fue declarado, es factor de riesgo laboral, debido a su capacidad para afectar la calidad de vida, salud mental e incluso hasta poner en riesgo la vida del individuo que lo sufre. Pero el problema va más allá: un individuo con SB posiblemente dará un servicio deficiente a los clientes, será inoperante en sus funciones o tendrá un promedio mayor a lo normal de ausentismo, exponiendo a la organización a pérdidas económicas y fallos en la consecución de metas.
Sus síntomas son:
1. Cansancio o agotamiento emocional: pérdida progresiva de energía, desgaste, fatiga.
2. Despersonalización: construcción, por parte del sujeto, de una defensa para protegerse de los sentimientos de impotencia, indefinición y frustración.
3. Abandono de la realización personal: el trabajo pierde el valor que tenía para el sujeto.
Dichos síntomas se presentan de forma insidiosa, no súbita, si no paulatina, cíclica, puede repetirse a lo largo del tiempo, de modo que una persona puede experimentar los tres síntomas varias veces en diferentes épocas de su vida y en el mismo o en otro trabajo.

Existen varios tipos de manifestaciones que podemos considerar como signos de alarma o en ocasiones como parte ya del cuadro clínico en sí como: negación, aislamiento, ansiedad, miedo o temor, depresión (siendo uno de los más frecuentes en este síndrome y uno de los síntomas más peligrosos ya que puede llevar al suicidio), ira, adicciones, cambios de personalidad, culpabilidad y autoinmolación, cargas excesivas de trabajo, se puede presentar como cambios en los hábitos de higiene y arreglo personal, cambios en el patrón de alimentación, con pérdida o ganancia de peso exagerada, pérdida de la memoria y desorganización, dificultad para concentrarse y puede haber trastornos del sueño.

El síndrome se esquematizó en cuatro niveles:
Leve: quejas vagas, cansancio, dificultad para levantarse a la mañana.
Moderado: cinismo, aislamiento, suspicacia, negativismo.
Grave: enlentecimiento, automedicación con psicofármacos, ausentismo, aversión, abuso de alcohol o drogas.
Extremo: aislamiento muy marcado, colapso, cuadros psiquiátricos, suicidios.
Su Diagnóstico
La prueba más utilizada para el diagnóstico del síndrome de fatiga en el trabajo es el Maslach Burnout Inventory: que consta de 22 enunciados y cuestionamientos sobre los sentimientos y pensamientos en relación con la interacción con el trabajo, los cuales se valoran en un rango de 6 adjetivos que van de "nunca" a "diariamente", dependiendo de la frecuencia con la que se experimenta cada una de las situaciones descritas en los ítems. Dichos enunciados están diseñados de forma que se evalúen los 3 componentes del SB citados anteriormente (agotamiento emocional, despersonalización y realización personal en el trabajo. De hecho, se agrupan en tres sub-escalas, una para cada uno de los componentes del síndrome del quemado.
Se deben mantener separadas las puntuaciones de cada sub-escala y no combinarlas en una puntuación única, porque si se combinaran, no sería posible determinar en cual área es que el paciente tiene más afección. En cuanto al resultado, tanto el constructor de quemarse como cada una de sus dimensiones son consideradas como variables continuas, y las puntuaciones de los sujetos son clasificadas mediante un sistema de percentiles para cada escala.
Además del MBI, existen otros instrumentos que permiten evaluar el síndrome de Burnout, varios de ellos evalúan aspectos diferentes a los 3 componentes clásicos:
El Copenhagen Burnout Inventory (CBI) valora el desgaste personal, el relacionado al trabajo y el desgaste relacionado con el cliente
El Oldenburg Burnout Inventory (OLBI), a diferencia de los anteriores, solo evalúa el agotamiento y la falta de compromiso con el trabajo
El Cuestionario para la Evaluación del Síndrome de Quemarse en el Trabajo, esta escala española, a diferencia de los anteriores, incluye la "ilusión (desilusión progresiva, pérdida del sentido del trabajo y las expectativas)" como aspecto a evaluar como parte del SB (19).
Tratamiento y prevención
El tratamiento y su prevención consisten en estrategias que permitan modificar los sentimientos y pensamientos referentes a los 3 componentes del SB, algunas de ellas son (1):
1. Proceso personal de adaptación de las expectativas a la realidad cotidiana.
2. Equilibrio de áreas vitales: familia, amigos, aficiones, descanso, trabajo
3. Fomento de una buena atmósfera de equipo: espacios comunes, objetivos comunes.
4. Limitar la agenda laboral.
5. Formación continua dentro de la jornada laboral.
Conclusiones
El Síndrome de Burnout es conocida la capacidad que posee de afectar la calidad de vida de los individuos que lo sufren (inclusive puede provocar suicidio en los casos más graves), por lo que es vital entenderlo para poder prevenirlo y tratarlo. Debido a sus consecuencias en el ambiente y en el rendimiento de las organizaciones, la prevención y tratamiento del SB trascienden lo individual y permiten obtener beneficios significativos (mayores ingresos económicos, mejor trato al cliente, menor ausentismo, entre otros) para el centro de trabajo de los individuos afectados o en riesgo.