A VECES no es fácil saber a
quién debemos obedecer. Quizás tu mamá o tu papá te manden hacer algo, pero un
maestro o un policía te digan que hagas lo contrario. Si pasa eso, ¿a quién
debes obedecer?...
En el capítulo 7 de este
libro leímos el texto bíblico de Efesios 6:1-3. Allí se explica que los hijos
deben obedecer a sus padres. Dice: “Sean obedientes a sus padres en unión con
el Señor”. ¿Sabes qué significa estar “en unión con el Señor”?... Los padres
que están en unión con el Señor enseñan a sus hijos a obedecer las leyes de
Dios.
Pero hay algunos adultos que
no creen en Jehová. ¿Qué sucedería si uno de ellos le dijera a un niño que está
bien copiar en un examen o llevarse algo de una tienda sin pagar? ¿Estaría
bien, entonces, que el niño copiara o robara?...
Recuerda que el rey
Nabucodonosor ordenó en cierta ocasión que todos se inclinaran ante la imagen
de oro que había mandado construir. Pero Sadrac, Mesac y Abednego no se
inclinaron. ¿Sabes por qué?... Porque la Biblia dice que solo se debe adorar a
Jehová (Éxodo 20:3; Mateo 4:10).
El apóstol Pedro habla ante
el sumo sacerdote Caifás y el resto del Sanedrín
¿Qué le está diciendo Pedro
a Caifás?
Después de la muerte de
Jesús, a sus apóstoles los llevaron ante el Sanedrín, el tribunal religioso más
importante de los judíos. El sumo sacerdote Caifás dijo: ‘Les ordenamos que no
siguieran enseñando en el nombre de Jesús, y sin embargo, ¡miren!, han llenado
a Jerusalén con su enseñanza’. ¿Por qué no obedecieron los apóstoles al
Sanedrín?... Pedro, hablando en nombre de todos los apóstoles, contestó a
Caifás: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los
hombres” (Hechos 5:27-29).
En aquel tiempo, los líderes
religiosos de los judíos tenían mucho poder. Pero su país estaba bajo el dominio
de Roma y de su emperador, a quien llamaban César. A pesar de que los judíos no
querían que César los dirigiera, el gobierno romano hizo muchas cosas buenas
por el pueblo. Y los gobiernos de la actualidad también hacen cosas buenas por
sus ciudadanos. ¿Puedes decirme algunas?...
Los gobiernos construyen
carreteras para que viajemos por ellas, y pagan a policías y bomberos para que
nos protejan. También se encargan de que haya escuelas para los niños y
atención médica para los ancianos. Todas estas cosas les cuestan dinero a los gobiernos.
¿Sabes de dónde lo sacan?... De sus ciudadanos. El dinero que la gente entrega
al gobierno se llama impuesto.
En tiempos del Gran Maestro,
muchos judíos no querían pagar impuestos al gobierno romano. Un día, los
sacerdotes contrataron a unos hombres para que le hicieran a Jesús una pregunta
que lo metiera en problemas. Le dijeron: ‘¿Tenemos que pagarle impuestos a
César, o no?’. La pregunta era engañosa. Si Jesús contestaba: “Sí, tienen que
pagar impuestos”, a muchos judíos no les gustaría la respuesta. Pero Jesús no
podía contestar: “No, no tienen que pagar impuestos”, pues eso no estaba bien.
¿Qué hizo Jesús entonces?
Les dijo: ‘Muéstrenme una moneda’. Cuando le enseñaron una, Jesús preguntó:
‘¿De quién es la imagen y el nombre que hay en ella?’. Los hombres
respondieron: “De César”. Así que Jesús les dijo: “Sin falta, entonces, paguen
a César las cosas de César, pero a Dios las cosas de Dios” (Lucas 20:19-26).
Unos hombres le hacen a
Jesús una pregunta engañosa sobre pagar los impuestos
¿Cómo respondió Jesús a la
pregunta engañosa de estos hombres?
Nadie pudo criticar aquella
respuesta. Si César hace cosas por las personas, es justo que se las paguen con
el dinero que él ha fabricado. De esa forma, Jesús mostró que debemos pagar
impuestos al gobierno por las cosas que recibimos de él.
Aunque tú aún no tengas edad
de pagar impuestos, hay algo que sí debes darle al gobierno. ¿Sabes qué es?...
Obediencia a sus leyes. La Biblia dice: ‘Sean obedientes a las autoridades
superiores’. Estas autoridades son las personas que tienen poder en el
gobierno. De manera que es Dios quien nos dice que debemos obedecer las leyes
del gobierno (Romanos 13:1, 2).
Quizás haya una ley que
prohíba tirar papeles o basura en la calle. ¿Debes obedecerla?... Sí, Dios
quiere que lo hagas. ¿Debes obedecer también a los policías?... El gobierno
paga a los policías para que protejan a la gente. Si los obedeces, es como si
obedecieras al gobierno.
Por lo tanto, si vas a
cruzar la calle y un policía te dice: “¡Espera!”, ¿qué harás?... ¿Cruzarás
corriendo de todos modos porque otros también lo hacen?... Debes esperar,
aunque seas el único. Dios te dice que obedezcas.
Puede que haya problemas en
el vecindario y un policía diga: “No salgan a la calle. Quédense en casa”. Pero
quizás oigas gritos y te preguntes qué pasa. ¿Deberías salir a mirar?... Si
salieras, ¿estarías obedeciendo a “las autoridades superiores”?...
En muchos lugares, el
gobierno también construye escuelas y paga a los maestros. ¿Crees que Dios
quiere que obedezcas a los maestros?... Piensa en lo siguiente: el gobierno
paga a los maestros para que enseñen, igual que paga a los policías para que
protejan a la gente. Así que obedecer a los policías o a los maestros es como
obedecer al gobierno.
Un policía les dice a unos
niños que paren antes de cruzar la calle
¿Por qué debemos obedecer a
la policía?
¿Y si un maestro te dice que
adores a una imagen? ¿Qué harás?... Los tres hebreos no se inclinaron ante la
imagen, aunque el rey Nabucodonosor se lo ordenó. ¿Recuerdas por qué?... Porque
no querían desobedecer a Dios.
Un historiador llamado Will
Durant escribió que los primeros cristianos ‘no daban su lealtad principal a
César’. Esa lealtad le pertenecía a Jehová. Por lo tanto, no olvides que Dios
debe ser lo más importante en nuestra vida.
Obedecemos al gobierno
porque Dios quiere que lo hagamos. Pero si se nos pide hacer algo que Dios
prohíbe, ¿qué diremos?... Lo mismo que los apóstoles le dijeron al sumo
sacerdote: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los
hombres” (Hechos 5:29).
La Biblia enseña a obedecer
las leyes. Leamos lo que está escrito en Mateo 5:41; Tito 3:1, y 1 Pedro
2:12-14.
Extraído de: https://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/1102003048
A VECES no es fácil saber a
quién debemos obedecer. Quizás tu mamá o tu papá te manden hacer algo, pero un
maestro o un policía te digan que hagas lo contrario. Si pasa eso, ¿a quién
debes obedecer?...
En el capítulo 7 de este
libro leímos el texto bíblico de Efesios 6:1-3. Allí se explica que los hijos
deben obedecer a sus padres. Dice: “Sean obedientes a sus padres en unión con
el Señor”. ¿Sabes qué significa estar “en unión con el Señor”?... Los padres
que están en unión con el Señor enseñan a sus hijos a obedecer las leyes de
Dios.
Pero hay algunos adultos que
no creen en Jehová. ¿Qué sucedería si uno de ellos le dijera a un niño que está
bien copiar en un examen o llevarse algo de una tienda sin pagar? ¿Estaría
bien, entonces, que el niño copiara o robara?...
Recuerda que el rey
Nabucodonosor ordenó en cierta ocasión que todos se inclinaran ante la imagen
de oro que había mandado construir. Pero Sadrac, Mesac y Abednego no se
inclinaron. ¿Sabes por qué?... Porque la Biblia dice que solo se debe adorar a
Jehová (Éxodo 20:3; Mateo 4:10).
El apóstol Pedro habla ante
el sumo sacerdote Caifás y el resto del Sanedrín
¿Qué le está diciendo Pedro
a Caifás?
Después de la muerte de
Jesús, a sus apóstoles los llevaron ante el Sanedrín, el tribunal religioso más
importante de los judíos. El sumo sacerdote Caifás dijo: ‘Les ordenamos que no
siguieran enseñando en el nombre de Jesús, y sin embargo, ¡miren!, han llenado
a Jerusalén con su enseñanza’. ¿Por qué no obedecieron los apóstoles al
Sanedrín?... Pedro, hablando en nombre de todos los apóstoles, contestó a
Caifás: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los
hombres” (Hechos 5:27-29).
En aquel tiempo, los líderes
religiosos de los judíos tenían mucho poder. Pero su país estaba bajo el dominio
de Roma y de su emperador, a quien llamaban César. A pesar de que los judíos no
querían que César los dirigiera, el gobierno romano hizo muchas cosas buenas
por el pueblo. Y los gobiernos de la actualidad también hacen cosas buenas por
sus ciudadanos. ¿Puedes decirme algunas?...
Los gobiernos construyen
carreteras para que viajemos por ellas, y pagan a policías y bomberos para que
nos protejan. También se encargan de que haya escuelas para los niños y
atención médica para los ancianos. Todas estas cosas les cuestan dinero a los gobiernos.
¿Sabes de dónde lo sacan?... De sus ciudadanos. El dinero que la gente entrega
al gobierno se llama impuesto.
En tiempos del Gran Maestro,
muchos judíos no querían pagar impuestos al gobierno romano. Un día, los
sacerdotes contrataron a unos hombres para que le hicieran a Jesús una pregunta
que lo metiera en problemas. Le dijeron: ‘¿Tenemos que pagarle impuestos a
César, o no?’. La pregunta era engañosa. Si Jesús contestaba: “Sí, tienen que
pagar impuestos”, a muchos judíos no les gustaría la respuesta. Pero Jesús no
podía contestar: “No, no tienen que pagar impuestos”, pues eso no estaba bien.
¿Qué hizo Jesús entonces?
Les dijo: ‘Muéstrenme una moneda’. Cuando le enseñaron una, Jesús preguntó:
‘¿De quién es la imagen y el nombre que hay en ella?’. Los hombres
respondieron: “De César”. Así que Jesús les dijo: “Sin falta, entonces, paguen
a César las cosas de César, pero a Dios las cosas de Dios” (Lucas 20:19-26).
Unos hombres le hacen a
Jesús una pregunta engañosa sobre pagar los impuestos
¿Cómo respondió Jesús a la
pregunta engañosa de estos hombres?
Nadie pudo criticar aquella
respuesta. Si César hace cosas por las personas, es justo que se las paguen con
el dinero que él ha fabricado. De esa forma, Jesús mostró que debemos pagar
impuestos al gobierno por las cosas que recibimos de él.
Aunque tú aún no tengas edad
de pagar impuestos, hay algo que sí debes darle al gobierno. ¿Sabes qué es?...
Obediencia a sus leyes. La Biblia dice: ‘Sean obedientes a las autoridades
superiores’. Estas autoridades son las personas que tienen poder en el
gobierno. De manera que es Dios quien nos dice que debemos obedecer las leyes
del gobierno (Romanos 13:1, 2).
Quizás haya una ley que
prohíba tirar papeles o basura en la calle. ¿Debes obedecerla?... Sí, Dios
quiere que lo hagas. ¿Debes obedecer también a los policías?... El gobierno
paga a los policías para que protejan a la gente. Si los obedeces, es como si
obedecieras al gobierno.
Por lo tanto, si vas a
cruzar la calle y un policía te dice: “¡Espera!”, ¿qué harás?... ¿Cruzarás
corriendo de todos modos porque otros también lo hacen?... Debes esperar,
aunque seas el único. Dios te dice que obedezcas.
Puede que haya problemas en
el vecindario y un policía diga: “No salgan a la calle. Quédense en casa”. Pero
quizás oigas gritos y te preguntes qué pasa. ¿Deberías salir a mirar?... Si
salieras, ¿estarías obedeciendo a “las autoridades superiores”?...
En muchos lugares, el
gobierno también construye escuelas y paga a los maestros. ¿Crees que Dios
quiere que obedezcas a los maestros?... Piensa en lo siguiente: el gobierno
paga a los maestros para que enseñen, igual que paga a los policías para que
protejan a la gente. Así que obedecer a los policías o a los maestros es como
obedecer al gobierno.
Un policía les dice a unos
niños que paren antes de cruzar la calle
¿Por qué debemos obedecer a
la policía?
¿Y si un maestro te dice que
adores a una imagen? ¿Qué harás?... Los tres hebreos no se inclinaron ante la
imagen, aunque el rey Nabucodonosor se lo ordenó. ¿Recuerdas por qué?... Porque
no querían desobedecer a Dios.
Un historiador llamado Will
Durant escribió que los primeros cristianos ‘no daban su lealtad principal a
César’. Esa lealtad le pertenecía a Jehová. Por lo tanto, no olvides que Dios
debe ser lo más importante en nuestra vida.
Obedecemos al gobierno
porque Dios quiere que lo hagamos. Pero si se nos pide hacer algo que Dios
prohíbe, ¿qué diremos?... Lo mismo que los apóstoles le dijeron al sumo
sacerdote: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los
hombres” (Hechos 5:29).
La Biblia enseña a obedecer
las leyes. Leamos lo que está escrito en Mateo 5:41; Tito 3:1, y 1 Pedro
2:12-14.
Extraído de: https://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/1102003048
Extraído de: https://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/1102003048

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