El conocimiento
suele entenderse como:
1. Hechos o información adquiridos por una persona a través de la experiencia o la educación, la comprensión teórica o práctica de un asunto referente a la realidad.
2. Lo que se adquiere como contenido intelectual relativo a un campo determinado o a la totalidad del universo.
4. Representa toda certidumbre cognitiva mensurable
según la respuesta a: ¿Por qué?, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Dónde?
No existe una única definición de
"Conocimiento". Sin embargo existen muchas perspectivas desde las que
se puede considerar el conocimiento, siendo la consideración de su función y fundamento, un problema histórico de la
reflexión filosófica y de la ciencia. La rama de la filosofía que estudia el conocimiento es la epistemología o teoría del conocimiento. La teoría del
conocimiento estudia las posibles formas de relación entre el sujeto y el
objeto. Se trata por lo tanto del estudio de la función del entendimiento propia de la persona.
el conocimiento como algo
específico del hombre en relación con la “creencia” en la existencia del alma racional que hace posible intuir la realidad como verdad.
Se consideraba que el conocimiento
responde a las facultades intelectivas del alma conforme a los tres grados
de perfección de las mismas: alma como principio de vida y auto movimiento vegetativo, alma sensitiva o animal y alma humana o racional.
Todos los seres vivos adquieren
información de su entorno por medio de sus facultades o funciones del alma:
·
Vegetativa en los vegetales para realizar las funciones
mínimas vitales de nacimiento, nutrición y crecimiento, reproducción y muerte.
·
Sensitiva, en los animales que produce adaptación y automovimiento local e incluye las facultades anteriores. En el
grado de perfección superior aparece la memoria, aprendizaje y experiencia, pero en su grado no se puede llegar al
"verdadero conocimiento" de la realidad.1
·
Racional en el hombre que, además de las funciones
anteriores, produce el conocimiento por conceptos que hace posible el lenguaje y la conciencia de la verdad.
Los seres meramente materiales, inertes, sin vida y sin alma, no tienen
conocimiento ni información alguna acerca del entorno, como seres completamente
pasivos, solamente sometidos a la causalidad mecánica
material.2
La experiencia, que es común con
los animales dotados de memoria, no ofrece aún una garantía de verdad porque:
·
es un
conocimiento subjetivo de quien tiene la experiencia sensible; que es válido sólo para quien lo experimenta y solo en el
momento en que lo experimenta.
·
ofrece
solamente una verdad momentánea, cambiante, y referente a un único caso. Retenida
en la memoria, solamente es capaz de aportar un contenido de verdad probable, por analogía, basándose en la semejanza de los casos y
situaciones, como inducción.
·
Por ser
los conceptos inmateriales, independientes de las causas materiales de la experiencia,
constituyen una prueba evidente de la existencia del alma racional lo que hace al hombre un
"ser espiritual" en cierto modo independiente de lo material.
·
Su verdad no depende de las circunstancias porque su
actividad intuitiva penetra y conoce la realidad como tal, la esencia de las cosas y por ello es posible la ciencia.3
Esto es así porque el entendimiento como potencia o facultad del alma, entendimiento
agente según Aristóteles, es intuitivo y penetra en la esencia de las cosas a partir de la experiencia mediante
un proceso de abstracción.
En cuanto a la acción, frente a
las meras emociones y sentimientos, que son pasiones porque en estos estados el alma es pasiva,4 se encuentra la facultad de la voluntad que permite controlar las pasiones y dirigir una
acción propia, como libertad que no
depende de las causas materiales de la experiencia.
Tanto el entendimiento como la voluntad se consideran facultades activas del alma específica humana, independiente de la acción de las causas
materiales.5
Tanto el conocimiento sensible
(experiencia como conocimiento de percepciones almacenadas en la memoria) como la motivación (los afectos o sentimientos considerados como pasiones) se consideraban fruto
de la acción material del entorno sobre el alma, (el alma recibe pasivamente
estos datos de información), mientras que la conceptualización y la acción
libre es fruto de la acción inmaterial propia del "alma racional
humana"; esto es posible porque el alma es espiritual e independiente de lo material.6
Esta concepción está en la
actualidad completamente fuera del campo de la ciencia.
En la actualidad
Una actividad esencial de todo individuo en su relación con su entorno es captar o procesar información acerca de lo que lo rodea.
Este principio fundamental sitúa
la actividad humana del conocer en un ámbito general propio de todos los seres
de la naturaleza.9 El conocimiento, para el caso del hombre, consiste
en su actividad relativa al entorno que le permite existir y mantenerse y
desarrollarse en su existencia. El caso específico humano incluye lo social y cultural.
Tan fundamental es esta actividad
en la vida que todos "sabemos" lo que es el conocer y el
conocimiento, con tal de que no tengamos que explicarlo. Tal es la situación que ocurre con casi todos los
conceptos verdaderamente importantes: la palabra es perfectamente conocida y su uso perfectamente dominado. Pero la palabra tiene una
amplitud tan grande y su uso unos contextos tan variados que el concepto, tan
rico y lleno de matices, resulta muy difícil de comprender y explicar.
Por lo que siguen existiendo
numerosas teorías que intentan comprenderlo y explicarlo.
Hoy día la ciencia habla de cognición o actividades cognitivas como un conjunto de
acciones y relaciones complejas dentro de un sistema
complejo cuyo
resultado es lo que consideramos conocimiento.
ü motivación, emociones
ü percepción, sensaciones
ü tendencia, aprendizaje
ü conceptualización
ü palabra, lengua y lenguaje
ü endoculturación
ü socialización
ü comunicación
ü asociación, inducción
ü razonamiento, deducción
Diferenciamos, de un modo técnico
y formalizado11 los conceptos de conocer y saber, por más que, en
el lenguaje ordinario, se usen a veces como sinónimos, otras veces no.
Conocer, y su producto el conocimiento, va ligado a una evidencia que consiste en la creencia basada en la experiencia y la memoria y es algo común en la evolución de los seres
naturales concebidos como sistemas, a partir de los animales superiores.
Saber, por su parte requiere, además de lo anterior, una
justificación fundamental; es decir un engarce en un sistema
coherente de significado y de sentido,14 fundado en lo real y comprendido como realidad; más allá del conocimiento del objeto en el
momento presente como si fuera definitivo y completo. Un sistema que constituye
un mundo y hace de este hecho de experiencia algo con entidad consistente.15 Un conjunto de razones y otros hechos
independientes de mi experiencia que, por un lado, ofrecen un "saber
qué" es lo percibido como verdad y, por otro lado, orientan y definen la conducta,
como un "saber hacer" como respuesta adecuada y una valoración de
todo ello respecto a lo bueno.16
Conocimiento, verdad y cultura
Hay muchos tipos de conocimiento
perfectamente adaptados a sus propósitos:
·
la mera
acumulación de experiencia
·
las
leyendas, costumbres o ideas y creencias de una cultura particular, con
especial relevancia de las creencias religiosas y morales
·
el
conocimiento que los individuos tienen de su propia historia
·
la
ciencia
·
etc.
Todos esos conocimientos se
desarrollan en un entorno o campo de cultivo común: la cultura basada en la tradición de una sociedad dada. En cada momento se genera información; sin embargo la cantidad de conocimiento humano es
necesariamente limitada, sujeta a condiciones, y siempre quedarán problemas
para los cuales el conocimiento de una sociedad o un individuo no son
suficientes:
·
el origen
y el final de la vida
·
cuestiones
que, por estar más allá de la experiencia posible, quedan fuera del marco de la
ciencia experimental pero siempre abiertas a la reflexión
filosófica o a las creencias en explicaciones míticas.17
La razón siempre cuestionará los marcos conceptuales, teorías, que explican y amplían el mundo como campo de la investigación del Universo.
Especial relevancia tiene el
conocimiento científico en relación con la verdad. Las ciencias constituyen uno de los principales tipos de
conocimiento. Propiamente es el conocimiento con mejor garantía de ser la interpretación que mejor realiza la función representativa del
lenguaje;22 o, lo que es lo mismo, la mejor expresión de la verdad válidamente
justificada de la realidad; la verdad científica es la que mejor representa
la verdad reconocida y asumida por la Humanidad en cuanto
seres racionales.
Definición clásica de conocimiento: creencias
verdaderas válidamente justificadas
Esto es así porque las ciencias
son el resultado de esfuerzos sistemáticos y metódicos de investigación colectiva y social en busca de respuestas a
problemas específicos como explicaciones en cuya elucidación procura ofrecernos la interpretación adecuada del universo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Comenta todo lo que quieras siempre guardando un margen de respeto, a la brevedad te estaré leyendo.